Creación de los Premios “Beato de Liébana”

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Se va a proceder con la elaboración de una norma que instituya los Premios “Beato de Liébana”.

 

Se considera que, tras constituirse la Comunidad Autónoma de Cantabria y regular sus símbolos, se consideró también necesario regular una serie de distinciones acorde con el nuevo estatus jurídico de manera tal que sustituyera al Reglamento de Honores y Distinciones de la Diputación Provincial de Santander, que databa de 1958. Así, se aprobó la Ley 2/1987, de 6 de marzo, de honores, condecoraciones y distinciones de la Diputación Regional de Cantabria.

 

La norma regula una serie de distinciones en su artículo primero, además de la declaración de luto oficial: Hijo Predilecto de Cantabria, Hijo Adoptivo de Cantabria, Medalla de Oro de Cantabria, Medalla de Plata de Cantabria, Corbata de Honor de Cantabria y  Diploma de Servicios Distinguidos a la Comunidad Autónoma.

 

Sin embargo, transcurridas casi tres décadas desde su entrada en vigor se echa en falta la posibilidad que el Gobierno de Cantabria, además de esas distinciones, pueda expresar su reconocimiento a aquellas personas, grupos o entidades que se distingan, por su trayectoria o actividad concreta en un contexto más amplio.

 

En este sentido se ha pensado que ese reconocimiento debe ser específico y diferenciado respecto a otros que se otorgan en nuestro entorno, y dirigirlo a las personas, grupos o entidades que, a nivel autonómico, estatal o internacional, se hayan distinguido por su contribución al entendimiento, la convivencia y la integración y cooperación internacional así como al desarrollo de la cultura, el pensamiento, la investigación o la conservación del patrimonio desde una perspectiva de defensa y promoción de los valores cívicos y humanitarios.

 

En este sentido y  con motivo de la celebración del Jubileo del Monasterio de Santo Toribio, un acontecimiento que trasciende a la propia Comunidad Autónoma, se ha considerado oportuno ligar ese reconocimiento con este evento. Por ello se elige la denominación de los premios como “Beato de Liébana”,  en atención al monje lebaniego que, a lo largo del siglo VIII, desde el hoy conocido como Monasterio de Santo Toribio, ejerciera una labor cultural y política de enorme influencia en la Europa de su tiempo, con trascendencia en la ideologización del imperio carolingio e incluso en la configuración de uno de los ejes vertebradores de la primera conciencia común de Europa, el Camino de Santiago.

 

REFORMA DEL DECRETO

 

El Decreto 35/2017, de 1 de junio, por el que se crean los premios Beato de Liébana establece, en su artículo 4.2, que los mismos se entregarán en acto ceremonioso, coincidiendo con uno de los días que Cantabria celebre con especial solemnidad y en un marco histórico del ámbito territorial de la Comunidad Autónoma. La Disposición Adicional aclara que estas fechas son: el 1 de febrero, día del Estatuto de Autonomía, el día del Jubileo de Santo Toribio de Liébana y el 28 de julio, Día de las Instituciones de Cantabria.

 

El Decreto también posibilita, en el artículo 8, el procedimiento para otorgar el Premio a través de una concesión directa por motivos de urgencia.

 

En confluencia de ambos artículos surge la duda si, en aplicación del artículo 8, la concesión directa por carácter de urgencia es compatible con la entrega de los premios en las fechas indicadas en la norma, toda vez que la personalidad a la que se pretenda distinguir, por problemas de agenda o de otra índole, pueda no poder ajustarse a los días concretos que se indican en el Decreto.

 

En otras palabras, si se pretende otorgar un Premio Beato por el trámite del artículo 8, dado que  la propuesta debe ser motivada y debe ir acompañada de una memoria en la que se expongan los méritos y las circunstancias concurrentes, así como las circunstancias excepcionales que lo justifiquen, surge la cuestión si cabría que en esa propuesta, precisamente por la excepcionalidad y la urgencia, se razonara la entrega del galardón en un día diferente al establecido en la Disposición Adicional y, de esta manera, la concesión fuera correcta.

 

En este sentido, se considera necesario prever estas salvedades, por lo que se estima conveniente modificar el artículo 4.2 de manera que, sin alterar el espíritu de los Premios ni su solemnidad, quepa la excepción de entregar los mismos en otras fechas.

 

Por todo ello, se va a proceder con la modificación de la norma.

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